Quién soy

¡Hola!

 Podría hablar sobre quién es Beni Pla en tercera persona rollo Aída Nízar o pedirle a algún colega cómico que escribiera esta sección, que es lo que haría Ana Rosa Quintana, pero no, voy a remangarme el teclado y te voy a contar quién soy.

Soy el enésimo Benito Pla de una estirpe de Benito Plases que se remonta a varios siglos de antigüedad, majísimos todos y bastante charlatanes por cierto.

De pequeño flipaba con Goku, McGyver y Oliver y Benji, así que pasé media infancia perfeccionando mi onda vital, ostiándome con la catapulta infernal y construyendo aeroplanos con un chicle y tres gomillas. Nada de esto me salió nunca bien, salvo lo de ostiarme.

Un poco más tarde descubrí a Martes y Trece en los especiales de nochevieja, y me parecían la ostia. Los he vuelto a ver de mayor y me he dado cuenta de que por aquel entonces no entendía ni la mitad, pero eso no era impedimento para que junto a mi primo cada navidad, le diéramos la matraca a nuestros padres interpretando todos sus sketches.

Cuando mis padres enseñaban el VHS de las vacaciones a las visitas, yo era ese niño pesado que salía chupando cámara, haciendo el payaso y simulando caídas tontas. Me han contado que de pequeño, Neymar era igual.

Creo que es cierto eso de que el cómico desarrolla la capacidad de hacer reír por algún tipo de necesidad, y siendo el más pequeño de mi clase, esa era mi forma de socializar. Recuerdo que sexto de EGB se me sentó un repetidor justo delante, cada vez que yo hacía un chiste, él lo repetía en voz alta y la gente se descojonaba. Fue mi primer ladrón de chistes, y la primera vez que me di cuenta de que realmente podía ser gracioso.

Esta actitud cómica me costó varias expulsiones a casa, así que los primeros bolos los cobré en castigos de mis padres cuando llegaba a casa con la cartita de los curas que me habían expulsado. Recuerdo que en un examen de religión escribí que el Concilio de Trento se organizó para que inventaran los autobuses, la clase se partía, pero hice llorar a un cura. Fue la primera vez que me di cuenta de que realmente podía ser cómico profesional.

En el colegio, esta actitud se elimina de raíz, y ante la falta de orientación profesional hacia el mundo de la comedia, sumado al gran hit de mis padres llamado “haz algo con tu vida”, terminé aparcando mis dotes cómicas y dedicándome a estudiar y entrenar al fútbol. Ese fue mi día a día durante años, convirtiéndome en un sevillano más, en una posición acomodada y por supuesto vistiendo zapatos náuticos.

Hubiera muerto con los náuticos puestos, pero a los 31 años, casado, con hipoteca y un buen trabajo, la vida decide explotarme en las manos. En un mes más irregular que la dieta de Terelu, me encuentro sin pareja, sin trabajo y abandono mi casa y mi ciudad. Tenía que empezar de cero, y decidí que Barcelona era una buena ciudad para hacerlo.

Una serie de casualidades hace que ingrese en una escuela de teatro, y me pone en manos de mi primera profesora de actuación cómica: Alejandra Jiménez Cascón, una actriz espectacular, presentadora de las noches del Club de la Comedia en Barcelona y, esto me encanta, bailarina de Chikilicuatre. Me despierta el gusanillo de los escenarios y con ella me subo por primera vez a uno interpretando mi primer monólogo cómico.

Con el veneno de la comedia dentro, conozco a Gabriel Córdoba, artista de Paramount Comedy y fundador de la primera academia de Stand Up en Barcelona, justo el año en que funda su escuela. A día de hoy tengo el lujo de colgar de su pared en la orla de la primera promoción de la Stand Up Academy Barcelona.


A partir de aquí empieza un largo peregrinaje de escritura, pruebas en clubes de comedia como el Barcelona Comedy Club, Bar Mediterráneo o el Craft Club, y ¡bolos! Bolos profesionales que comienzan a curtirme realmente como cómico, sufriendo el juicio de un público a veces fácil a veces difícil que hace que la comedia nunca sea una ciencia exacta.

 

Monologuistas amigos como Víctor Parrado, Carlitos o Pepi Labrador, me van regalando minutos en sus espectáculos de humor como presentador. Experiencias complementarias a la formación académica que fui adquiriendo en cursos de cómicos nacionales e internacionales como Carolina Noriega, Simón Palomares, Xavi Castells, Albert Boira, Eva Cabezas, Luís Álvaro, Kaco Forns o Quique Macías


En 2015 Carolina Noriega me comenta que tiene en mente un proyecto audiovisual junto al cómico Raúl Massana: La creación del primer documental de cómicos de Stand Up en España. Han empezado a grabar algunas entrevistas, pero no tienen a alguien que se encargue de la edición y el montaje y me proponen formar parte del proyecto.

Fue un regalo poder entrevistar personalmente, a algunos en el sofá de mi casa, a referentes del monólogo y la comedia en España como Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla, Berto Romero, David Guapo, Luís Álvaro o José Corbacho.

 Tras muchas horas invertidas, nace en Enero de 2017 el documental “Buscando la Comedia”.

 


 

Junto a Quique Macías, Alex Martín y Dani Morlá, fundamos a finales de 2017 el programa de radio podcast “Que no falte la birra”.

 

En Febrero de 2018, después de 3 años de formación, trabajo, ensayo y error, me mudo a Madrid, un lugar exigente y con mucha más competencia en el mundo de monólogo. Aquí creo junto a la cómica Eva Soriano y el fisioterapeuta Antonio García el programa de salud y reguetón “Al Final de la Escalera”. 

Puedes escuchar ambos programas haciendo click en la imagen de la derecha.


 

En cuanto a monólogos, los cómicos Luismi y Alber Vil me ceden el honor de pisar los escenarios de Madrid en La Chocita del Loro de Gran Vía y Carabanchel para presentarles en sus shows, con el resultado de nervios al principio, y risas al final, que hace que la gerencia del local nos ofrezca la oportunidad de realizar un espectáculo de humor propio.

 

Nace “Barbaridades”, junto al cómico y amigo Rocha. Que puedes ver actualmente en La Chocita del Loro de Carabanchel.

 

Me llamo Beni, hago monólogos, y esta es mi web.

Espero que la disfrutes.

.Beni Pla.